Hablar de amor es complicado, y en términos astrológicos también. El arte de la sinastría está lleno de matices y empieza por un análisis profundo de la carta natal individual de cada uno de los implicados.

Vamos, que limitarnos a establecer una compatibilidad basada en signos solares es una simpleza. Sin embargo, considerar las relaciones entre los distintos arquetipos de los signos zodiacales nos ayuda a comprender cómo funciona la química.

Muchos habéis visto mi serie de signos opuestos y me pedisteis que ampliara la información para poder considerar la química entre el resto de combinaciones. Os lo voy a poner fácil 😉 La propuesta es entender las posibilidades de atracción según la teoría de los aspectos y la compatibilidad entre elementos. (Si no entiendes los aspectos astrológicos, te recomiendo repasar el post que enlazo antes de seguir leyendo)

 

LOS OPUESTOS SE ATRAEN Y SE ENFRENTAN

Así es. Los signos opuestos en la rueda zodiacal sienten una atracción fascinante el uno por el otro, pero al estar enfrentados (180º de separación) inevitablemente también chocan. Se trata de elementos compatibles (tierra – agua o aire – fuego) y que además comparten cualidad (cardinal, fija o mutable) y polaridad (femenina o masculina) Vamos, que existen un entendimiento y una compenetración innegables, pero son lo suficientemente distintos como para despertar y mantener el interés del contrario por tiempo indefinido… Los polos opuestos se atraen, y sí, puedes encontrar al amor de tu vida en el contrario… Definitivamente, es alguien que no te pasará desapercibido, pero ¡ojo! tu peor enemigo también puede ser de este signo.

EL ROCE DE LAS CUADRATURAS

¿Y qué pasa con los signos que naturalmente nos forman cuadratura? Con ellos compartimos cualidad (cardinal, fija o mutable), pero poco más… Están a una distancia de 90º de separación de nosotros y nos parecen profundamente irritantes. Pero eso no significa que la atracción sexual sea imposible. De hecho, es muy frecuente. Piensa en la palabra “tensión”: Nada define mejor a una cuadratura 😉

LA ARMONÍA DE TRÍGONOS Y SEXTILES

En este caso la química surge con aquellos que se encuentran bien a 120º de separación nuestra (trígonos) o bien a 60º de separación (sextiles).

Cuando se produce el trígono, el signo que nos atrae pertenece al mismo elemento que el nuestro. Si lo que tenemos es un sextil, nos encontramos con un signo de un elemento compatible. En ambas circunstancias, la relación fluye sin dificultad y el entendimiento es casi inmediato. Hablamos de atracción por afinidad.

EXTRAÑEZA ANTE SEMISEXTILES Y QUINCUNCIOS

Aquí tenemos a los signos aledaños al nuestro (semisextiles = 30º) y a los que rodean a nuestro signo opuesto (quincuncios = 150º) Resulta que no tenemos nada en común con ellos… Ni elemento, ni cualidad, ni polaridad. Vamos, que lo usual es que no nos interesen lo más mínimo… Hay excepciones, claro, y compartir regente ayuda a crear un vínculo de unión, como sucede con Tauro y Libra, Aries y Escorpio o Virgo y Géminis, todos en quincuncio, pero con planeta regente en común 😉

 

Si eres un astro geek sabrás bien a qué me refiero, pero si estás aún en el modo beginner, lo mejor es que le eches un ojo a esta infografía para comprenderlo mejor. No olvidéis que estamos hablando de arquetipos, y que en una sinastría real, entre dos personas, tendremos que aplicar estas reglas a todos sus planetas y sacar una valoración global. La compatibilidad es complicada, pero es un tema que me fascina… Y es que la química de las estrellas resulta tan evidente que es imposible no caer rendido ante la evidencia.

 

 

 

Photo: Taylor Mackenzie

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