Recuerdos de Nepal

06/05/2015 , In: Bienestar & Sabiduría , With: 11 Comments
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Hace dos años estuvimos de vacaciones en Nepal. Quizás es algo que ya sabíais los que conocéis Luna D desde el principio porque compartí algunas imágenes del viaje en las Redes Sociales.

Mi novio está completamente enamorado de la nación de los Himalayas y quería enseñarme el que es su lugar favorito en el mundo.

A mí me seducía la parte espiritual y cultural de un país que no vincula ni hace depender la dignidad nacional de su PIB.

Nepal es el cuarto país más pobre de la tierra, pero su pobreza es sólo material, fruto de un sistema que no se avergüenza de sus claras injusticias. A nivel espiritual y moral los nepalíes tienen sabiduría para dar unas cuantas lecciones a los que piensan que por tener más dinero, tienen más mundo.

Nepal para mí es polvo, tráfico, desorden, sabor a jengibre, olor a incienso, calor húmedo, especias, mercados, sonrisas y aprendizaje….

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Lo cierto es que pese a tratarse de un lugar muy vinculado a la espiritualidad, no encontré mi gurú en Nepal. Descubrí que lo mismo que hay gente maravillosa y amabilísima, también hay pillos, proxenetas y gamberros. Ni todo el mundo va por la calle entonando mantras, ni cada nepalí es un buda andante. Los estereotipos están para echarlos por Tierra, y fue lo primero que me enseñaron mis primeros días en Katmandú, a liberarme de prejuicios.

Sin embargo, la enseñanza que Nepal tenía guardada para mí era muchísimo más valiosa…

Al llegar al aeropuerto nos recibió nuestro guía, Pravin. Él ya había sido el guía de mi novio en su viaje anterior y se habían hecho buenos amigos. El sentido de hospitalidad cobra una especial relevancia cuando te encuentras en un país con pocos recursos. A veces me da la impresión de que en Occidente se es amable por pura cortesía. Cuando alguien que tiene poco, te cede lo que es suyo porque desea agasajarte, es cuando te das cuenta de lo mucho que significan esos gestos para ellos. No es simple cortesía, sino que es verdadera y auténtica hospitalidad.  Y es que un nepalí puede dejarte su silla para que cenes, mientras él se queda cenando de pie, o sentado en el suelo, porque en su casa sólo hay una silla… O es capaz de invitarte a cenar, aunque eso suponga que él vaya a pasar hambre ese día. Ese es el verdadero significado de la generosidad. El de dar lo que a ti te falta. Es muy fácil ser generosos cuando vivimos en la abundancia. Es tremendamente sencillo regalar lo que nos sobra.

 

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Pues pese a que Pravin y su familia eran las personas más encantadoras del universo, reconozco que hubo momentos en los que me sentí agobiada. Necesitaba más intimidad con mi novio, más tiempo de soledad. No estoy acostumbrada a viajar con guías y en este caso, era mucho más que un guía, era un amigo… pero yo seguía necesitando mi espacio. Quizás hubo un choque cultural. Para él hubiera sido grosero o irrespetuoso no mostrar la máxima atención posible a alguien a quien apreciaba. Pero para mí seguía siendo too much estar acompañada todo el día. Entendía el cariño que sentía por mi novio (que era mutuo) pero quería visitar algunas zonas de la ciudad por mi cuenta, sin verme obligada a comunicarme en inglés todo el rato.

Tras pasar unas cuantas jornadas en Katmandú y en Pokhara, hicimos un trekking de varios días por las montañas. Pensé que estaba lo suficientemente en forma como para acometer un reto así, pero me equivocaba… En el momento de empezar, no era mínimamente consciente de lo que tenía por delante. Sí que me pareció un poco locura empezar un trekking justo cuando me iba a bajar la menstruación, sobre todo sabiendo los dolores insufribles que solía tener  “esos días”. Y aunque entonces aún no me habían diagnosticado la endometriosis que ya padecía, tenía súper claro que para mí los dolores eran incapacitantes… Lamentablemente no me di cuenta a la hora de reservar el viaje, así que de los cinco días de caminatas, viví dos jornadas terribles, justo las más duras a nivel físico. O si no, que le pregunten a cualquiera que haya subido los más de tres mil escalones de piedra de Ulleri cómo habría sido la experiencia de haberla tenido que vivir doblado/a por el dolor.

Como es de suponer, también estaba de un humor de perros. Y mi pobre novio y el bueno de Pravin tenían que aguantarme. No quedaba otra. Pravin me consiguió un bastón de madera para que me cansara menos y se preocupaba de darme la mano cuando la senda era un poco más irregular y peligrosa.

 

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Entonces llegó el momento… El momento en el que “abrí los ojos”. No era un tramo de la ruta especialmente complicado. Caminábamos al lado del margen del río, pero a una altura considerable. Entonces vi que tenía que pasar por una piedra cuya superficie había sido pulida por el agua que caía y que estaba totalmente inclinada, como un tobogán. “Ok. Ten cuidado de no resbalar aquí” me dije a mí misma. Pravin ya se había preparado para ayudarme… Le di la mano, pisé la piedra y me caí… Pese a ir con precaución no pude evitar resbalar. La piedra estaba tan inclinada que me iba deslizando hacia abajo, hacia el abismo… Tan sólo podía aferrarme a la mano de mi guía que era un hombre menudo y delgado (es posible que yo pesara más que él) y en cuyos ojos, por un momento, vi vestigios de miedo. Se tambaleó al sujetarme y entonces pensé que ese hombre se estaba jugando la vida por mí. Ese hombre que había tenido menos oportunidades que yo por el simple hecho de haber nacido en un país más pobre… Ese hombre de cuya amabilidad yo me había quejado y no había sabido apreciar. Ese hombre que tenía una mujer encantadora y unos hijos preciosos que siempre le estaban esperando en casa… Durante tres segundos que parecieron una eternidad dudé si caeríamos los dos, pensé si debía soltarle la mano, porque no tenía derecho a arrastrarle conmigo. Afortunadamente él recuperó el equilibrio y yo pude frenar la caída y me levanté. Permanecí callada el resto del día porque sabía que podía no haberlo contado (hacía unas semanas había fallecido un joven británico por una caída similar), ya no importaban el dolor, ni el cansancio, ni la falta de comodidades… Tan sólo importaba que había vuelto a nacer, gracias a una persona cuya amabilidad y cortesía no había sabido valorar lo suficiente.

 

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Nepal me hizo un regalo de valor incalculable: Me volvió más humilde. Me hizo ver que necesitaba trabajar la empatía, reconocer que mi escala de valores y necesidades es personal y que seguramente difiere de la de otras personas.

Hoy Nepal llora de dolor. El seísmo del 26 de Abril ha dejado el país en ruinas, miles de muertos y heridos, gente sin hogar, familias destrozadas… Ha destruido gran parte del patrimonio y de las infraestructuras. Se ha llevado ilusiones, esperanzas y sueños que antes tenían dueño. No podemos abandonar a Nepal a su suerte porque no se lo merece.

En el templo budista de Boudhanath hay un restaurante español que se llama La casita de Boudhanath. Tuvimos la ocasión de comer allí un par de veces y es un lugar que merece muchísimo la pena. Tras la catástrofe, los dueños se han implicado a fondo con las labores de apoyo humanitario y ofrecen comida gratis a aquellas personas que están pasando hambre.

Desde aquí, quería invitaros a donar dinero para que estas personas puedan continuar su labor altruista. Sé que hay muchas colectas, que hasta se puede donar dinero por Facebook, pero lo bonito de este proyecto es que van compartiendo las acciones que llevan a cabo en su página. De alguna manera, sientes que estás un poquito más cerca y que has contribuido a que alguien pueda tomar Dahl Baat calentito ese día.

Os dejo los datos de la cuenta del dueño de La casita que aparecen en su página de Facebook:

Bank account
Name…Daniel Mateo Rodriguez
Bank name in Spain…La Caixa
ACCOUNT NUMBER …2100 4389 35 0100171856

ES4521004389350100171856
Swift (International code):
CAIXESBBXXX

Sé que con el paso de los días se nos va olvidando la tragedia. Es normal. Nuestra psique tiene mecanismos de defensa para seguir adelante… pero Nepal no se va a recuperar en una semana. Ya era un país MUY pobre antes del terremoto. Es necesario que nuestra generosidad no caduque, que nuestra memoria no flaqueé.

Esto entra dentro de lo poquito que puedo yo hacer desde aquí para ayudarles: Participar en alguna colecta y darle difusión a una labor humanitaria que se sienta cercana y real. No pienses que donar 2 euros no merece la pena, porque cada pequeño gesto marca la diferencia.

Namasté.

 

 

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    • Palominsky
    • 06/05/2015
    Responder

    Gracias por compartir tu historia.

    De cada viaje y cada persona hay algo que aprender, solo hay que esperar el momento y mantenerse con lo ojos abiertos.

    Un abrazo hermosa

    • Responder

      No en vano la casa 9 rige tanto los viajes como el conocimiento 😉

    • Palominsky
    • 06/05/2015
    Responder

    Gracias por compartir tu historia.

    De cada viaje y cada persona hay algo que aprender, solo hay que esperar el momento y mantenerse con lo ojos abiertos.

    Un abrazo hermosa

    • ysmelda
    • 06/05/2015
    Responder

    Hola Luna, quisiera colaborar, pero solo cuento con paypal, como se puede hacer?

    • Responder

      Has probado a escribirles por Facebook? Esta es su página: https://www.facebook.com/LaCasitaDeBoudhanath?fref=ts
      Quizás tengan Paypal.

      Si no lo tuvieran, avísame. Mi chico está haciendo una colecta para ayudar a su amigo. El dinero recaudado irá directamente para esta familia, que tiene que reconstruir una casa y rehacer su vida. Además, vivían del turismo, sector que claramente se va a ver afectado.
      Si la Casita no tiene Paypal, podrías participar en esta colecta más modesta.

      ¡Besos!

    • Alondra
    • 06/05/2015
    Responder

    A veces pienso que el fin se acerca, la Tierra nos alerta con estas catástrofes, el Cabulco en Chile, el Nevado del Ruiz en Colombia, el terremoto de Nepal, etc.

    Debemos descansar en lo que creemos, Dios, el Universo, nuestra fuerza interior. No podemos cambiar el mundo pero sí podemos salvar nuestro microcontexto, con amor y buenos actos desinteresados.

    • Responder

      Todo cuenta, sin duda… La Tierra parece querer recordarnos que somos insignificantes…
      Un beso enorme, guapísima!!

    • sofi
    • 06/05/2015
    Responder

    Que experiencia luna!
    Antes de leer esto, hoy tuve un disgusto con una persona por su egocentrismo y superioridad que huele a 15 metros. Pero fue leve, pero me dejó pensando, la gente esta siendo poco espiritual… Muy materialista. Ojala que algún día cambie o por lo menos en mi pais , que es Argentina…

    Por lo tanto la gente que menos tiene más te da. Y eso lo aprendí de mis padres que si no fueran tan buenos seríamos muy ricos.

    Lamentablemente no puedo donar, ya que soy menor.(17 años). Y no es excusa, se que esos desastres naturales arruinan miles de vidas…

    • Responder

      La gente es poco espiritual porque concede valor a lo caduco y no se preocupa por lo imperecedero. El alma poco a poco va a aprendiendo el valor del desapego…
      Un abrazo!

  1. Recién leo este post Luna, gracias por contarnos tu historia, es muy especial.
    Me alegro mucho de que estés bien y hayan podido mantener los dos el equilibrio y reponerse. Me dejas pensando con la frase: “Nepal me hizo un regalo de valor incalculable: Me volvió más humilde”.
    A diario me cruzo con personas muy soberbias y arrogantes, y si bien todos tenemos esos momentos puramente individualistas y egocéntricos, hay personas tan cerradas que no ven lo que viven las personas a su alrededor.
    Reconozco que por momentos me “adapté” a dicha conducta, porque en la ley de la selva, el que desconfía y se prioriza, es el que mejor se adapta generalmente… pero encontrarme con personas que no saben ver más allá de su ombligo, casi a diario, me choca especialmente.
    Es por eso que una historia cómo la que viviste habla muy bien de tí, no solo por el ser capaz de ver la realidad con otros ojos y pensar en los otros, sino porque además estas actitudes nos hacen más humanos.

    En cuanto al terremoto, es una verdadera catástrofe, es angustiante y uno siente que mil manos no ayudan para reorganizar todo lo que las personas perdieron.
    Cómo dijeron en un comentario más arriba: “No podemos cambiar el mundo pero sí podemos salvar nuestro microcontexto, con amor y buenos actos desinteresados”. Ahí radica la belleza de las personas según mi entender, en su empatía con los demás.
    Gracias por compartirlo con nosotros.
    Besos!!!!

    • lola
    • 08/05/2015
    Responder

    uy, no había leído esto. muy lindo, sobre todo poder decir reconocer y acetar q uno se las manda tanto como aquella gente q nos saca de las casillas un dia cualquiera. el realize2 q le dicen, ese fue seguro su regalo y, bueno, eso si q fue darte una mano! pero q lindo, anda a saber…dicen q x ahí anda el chakra corona de la tierra y los budistas y demás creen q si ayudan a alguien, quizás esa persona los ayudo antes en otra vida, asi q…es bueno reconocer y abrir los ojos y permanecer abierto honesto y kind. besooo!

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