En el último tramo de mi viaje iniciático hacia la senda de la maternidad, es un buen momento para reflexionar sobre todos los tesoros que alberga esta trascendente etapa vital.
From Maiden to Mother: De Doncella a Madre. En este momento clave se produce una transición natural entre dos de los arquetipos femeninos asociados a las fases lunares (y menstruales)
Cuatro mujeres en ti
Los cuatro arquetipos están dentro de nosotras, pero a lo largo de la vida, van cobrando intensidades diferentes. La doncella mira al futuro con inocencia, sabe lo que desea y lucha con ahínco por hacerlo realidad. Es Venus, es Diana, es Artemisa… La madre abandona toda actitud egoísta para preocuparse por los deseos y el bienestar de un ser completamente indefenso: su hijo, el bebé que alberga en su vientre. Es la Luna, es Gaia, es Selene…
Se piensa que durante el embarazo nuestra espiritualidad se expande y entramos en un estado de conciencia alterado. La intuición se magnifica para permitir la comunicación intuitiva y telepática entre madre e hijo. El velo entre lo consciente y lo inconsciente se torna más delgado y la percepción de lo no visible más clara que nunca.
Un viaje sin billete de vuelta
La mujer en estado de buena esperanza está a punto de cruzar un umbral del que jamás podrá regresar. Traerá a este mundo una nueva alma, pero ella misma nunca volverá a ser la misma persona. Es una suerte de Viaje del Héroe, como el que describió Joseph Campbell, y que tan magistralmente adaptó Liz Greene a la astrología psicológica, explicando el desarrollo de nuestra naturaleza solar.
La maternidad te transforma haciéndote llegar a un punto de no retorno. Cambia tu visión del mundo, abre tu corazón y desbloquea tu generosidad. Se trata de cruzar el umbral hacia un período evolutivo diferente, una transformación profunda en la que alumbras a un nuevo ser que encarna en una nueva experiencia vital, pero en la que también recorres el camino hacia una incipiente faceta de tu persona.
Es el misterio de la vida, es alquimia en estado puro, es fe, es esperanza, es amor incondicional y es la más grande expresión del poder creativo, la senda que recorrieron nuestras madres, abuelas, bisabuelas y todos nuestros ancestros femeninos antes de que nosotras llegáramos aquí… No hay palabras para describir los sentimientos que se albergan en cada fase de este viaje.
Luna D. (Octavo mes de embarazo)
Photo: Elena Kalis
