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La llave de sonido: Didgeridoo + naturaleza

Seguramente muchos de vosotros conocéis la terapia de sonidos y las meditaciones con cuencos de cuarzo o con cuencos tibetanos. Son recursos que se suelen utilizar en los centros de yoga como valor añadido o incluso para acompañar a las clases.

Cuando me hablaron del trabajo de Eduardo Vaquero me sorprendió por su originalidad. ¿Una meditación acompañada por el sonido de un didgeridoo? Mmmm… sonaba interesante y totalmente diferente a todo lo que yo había probado con anterioridad. Así que hace unos días me propuse entrevistar a este publicista argentino reconvertido al mundo de la música.

Aquí os dejo con el resultado de nuestra charla. Espero que sirva para introducir en vuestras vidas un poquito más el sonido intenso y mágico de este instrumento ancestral de los aborígenes australianos.

L. D: Hola Eduardo,¿Podrías explicar detalladamente, para la gente que no lo ha escuchado en su vida, qué es exactamente un Didgeridoo?

E.V: Se trata de un instrumento que proviene de las civilizaciones antiguas de Australia. Originariamente se fabricaba con el tronco de un árbol que había sido comido por las termitas. Debido a ello tiene canales o surcos que los aborígenes terminan de ahuecar. Al soplar, se generan diferentes sonidos que están en un solo tono. Cada didgeridoo tiene su propia nota. Las culturas australianas lo utilizaban para rituales y el chamán era el encargado de tocarlo.

L. D: ¿Cuánto tiempo llevas tocando el didgeridoo?

E.V: Unos dos años y medio. Fue un regalo. Llevaba mucho tiempo deseando un instrumento de música. Había probado varios instrumentos desde pequeño, pero no daba con el mío. Entonces, en una época, empecé a estudiar cantos armónicos y unos amigos se dieron cuenta de que podía ser muy bueno tocando el didgeridoo porque lo que hace es amplificar los sonidos que salen de tu boca. Fueron estos amigos quienes me lo regalaron y en seguida conecté con él. Ahora mismo tengo cuatro didgeridoos, dos de ellos los he fabricado yo mismo.

L. D: ¿Hay mucha diferencia entre los sonidos de tus cuatro didgeridoos?

E.V: Sí. A uno que fabriqué con tronco de pita yo le llamo «La nave» porque es súper transportador. Es muy largo, mide 2,60 metros y los sonidos que tiene son muy chamánicos.

L. D: ¿Te gusta tocar solo o tocas con más gente que aporte el sonido de otros instrumentos?

E.V: En realidad toco solo porque llevo poco tiempo, pero estoy buscando gente para colaborar. Una vez toqué con mi profe de canto y me gustó mucho. Según el instrumento que él tocase, yo escogía un didgeridoo u otro. También he tocado con amigos, pero me gustaría desarrollarlo un poco más. Me encantaría unir el didgeridoo con el trabajo de algún amigo que es DJ.

L. D: Tu trabajo con el didgeridoo, ¿es algo a lo que le ves salidas profesionales?

E.V: Sin duda. No quiero limitarlo solo al acompañamiento de meditaciones. Es verdad que también utilizo sonidos de la naturaleza con ese fin. Todo está vibrando todo el tiempo. Cada cosa vibra a una frecuencia diferente. El sonido lo que tiene es que puede modificar todos los estados y puede modificar  incluso nuestro cuerpo porque básicamente estamos hechos de agua. Nos hace bien retirarnos al campo porque evitamos la contaminación acústica y las vibraciones de la naturaleza nos armonizan, por eso los sonidos de la naturaleza son tan adecuados para meditar. También debemos ser cuidadosos con lo que pensamos porque cada pensamiento emite una frecuencia. Partiendo de esto, si bien en un momento estaba más centrado en el área de la meditación y el yoga, poco a poco lo que busco es introducir el didgeridoo en otros ámbitos de la sociedad, con el objetivo de emocionar a la gente.

L. D: ¿Cómo acaba un publicista dedicándose a tocar el didgeridoo? ¿En qué momento decidiste cambiar el chip?

E.V: La verdad es que no me encajaba el hecho de vender cosas que no hacen falta, de tener que crear necesidades. Según el producto que quieras vender, o bien trabajas con creando necesidad o bien creando deseo. Ya no quería ser parte de ese entramado pero no daba el paso, fueron mis socios los decidieron prescindir de mi trabajo y me apartaron de la empresa. ¡Genial! Decidí volcar toda la creatividad que empleaba en la publicidad a una parte más artística. Empecé a hacer canto, teatro, a escribir, a cocinar… y finalmente también me llegó el didgeridoo. Hice el curso de los sonidos sanadores de la naturaleza de Eva Julián y decidí combinar ambas técnicas.

L. D: ¿Qué ventajas tiene el didgeridoo como acompañamiento para meditaciones?

E.V: En realidad siempre fue usado un poco para eso. Es un instrumento que tiene 40.000 años. Se dice incluso que es el primer instrumento de viento. El componente histórico y chamánico que se le asocia es muy poderoso. Es un sonido que está repitiéndose constantemente en una frecuencia de vibración que hace que tu cerebro se relaje, que el torbellino de pensamientos baje. La vibración no sólo entra a nivel auditivo, sino que también te entra por la piel. Es mucho más potente que la guitarra y que el cuenco tibetano, que se asocia más al elemento aire. El didgeridoo es más tierra, dicen que es la unión de la tierra y el cielo, e incluso el fuego, que es lo que se genera cuando estás soplando. También trabajas con la saliva cuando estás tocando (agua). Es muy curioso que en México, las culturas ancestrales tuvieran un instrumento similar que se llama «Trompeta Maya». Yo trato de usar todas las técnicas mezcladas, la respiración circular que utilizan los australianos, y tocar como una trompeta, al estilo maya. Además tenemos la trompeta de los Andes, que también es muy parecida, y las trompetas tibetanas. Uso las distintas técnicas improvisando, según lo que estoy sintiendo en ese momento, sobre todo si es una meditación o un viaje de sonido.

L. D: ¿Cuáles son tus planes de futuro?

E.V: Trabajar todo lo que pueda. En breve participaré en una clase de yoga con didgeridoo, también estamos programando un retiro. Me gustaría poder contribuir a que la música y el sonido del didgeridoo estuvieran más presentes en la sociedad. Me encantaría que me dieran un permiso para armar un espacio de meditación en la vía pública.

 

Si queréis comenzar a vibrar en otra frecuencia y probar la experiencia de La Llave de Sonido, podéis poneros en contacto con Edu Vaquero a través de su página o en esta dirección de correo electrónico: eduelvaquero@gmail.com

También podéis ampliar la información descargando este pdf.

 

 

 

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