En shock me he quedado al ver estas imágenes de Melanie Griffith con su mascota de la adolescencia, Neil. Sí, ¡es un león! grande, melenudo y con una boca llena de colmillos diseñados para desgarrar.
Y vale, ella es una Leo en toda regla, con Plutón y Urano también en dicho signo acompañando a su regio Sol. A priori parece que tener un león como compañero de juegos, le pega… Pero vamos, que yo tengo la Luna en Leo y ni se me pasaría por la cabeza ni tan siquiera acercarme demasiado a su jaula en el zoo.
El animal no deja de ser una belleza: elegante, majestuoso, y seguramente noble, pero se trata de una fiera gobernada por instintos… Si tengo amigos a los que en un mal día les ha arañado su gato o dado un bocado su perro, no quiero imaginarme las consecuencias de pillar a tu leoncito de mal humor….
Excentricidades del mundo del celuloide… Y cierto es que a Melanie, con su Luna en Acuario y el Sol en conjunción a Urano, le van las rarezas… Aparte que en la cúspide de su casa 6, asociada a las mascotas, nos encontramos a Júpiter… Puestos a elegir animal de compañía, hagámoslo a lo grande, ¿no?
De todos modos, la experiencia acabó pasándole factura. Unos años más tarde de la toma de estas imágenes, Melanie resultaba herida en la cara por un león durante el rodaje de «Roar», película producida por Tippi Hedren, la mamá de Melanie, y dirigida por Noel Marshall, su marido. Otros miembros del rodaje también resultaron heridos… Lo dicho, no se puede domesticar un león, o por lo menos, no al cien por cien, pero hay que reconocer que las imágenes de una Melanie quinceañera con su gatito grande son una pasada 🙂
Photos: Revista Life reportaje de 1971
