Mercurio en Tauro es conservador. Se aferra al pasado con cabezonería porque no quiere complicaciones. Su mente razona siguiendo los principios empíricos, acepta lo que puede probar, descarta aquello en lo que duda. No le pidas que se la juegue, no le instes a que se decida a embarcarse en el futuro dejando el pasado en puerto… El cambio le aterra porque es incapaz de entender la excitación que a otros les causa la incertidumbre.
¿Entendéis ahora los riesgos de este tránsito? Con Mercurio en Aries andábamos ansiosos, locos, desbocados… Nos hacía falta echar el freno y detenernos a pensar antes de actuar. La impulsividad implica la posibilidad de precipitarse y tal y como está el percal, no era lo más adecuado. Ahora, con Mercurio en Tauro todo se ralentiza. Nos paramos a contemplar la situación desde un punto de vista particular, respiramos hondo, sopesamos los pros y los contras… Todo eso está muy bien mientras no caigamos en el estatismo, en el miedo a mirar hacia delante.
Photo: Cuauhtémoc Suárez
