Hace algún tiempo hablamos de los niños índigo y de su misión en el mundo. Ahora nos toca analizar a los niños cristal.
¿Quiénes son ellos? ¿Para qué han venido aquí?
En primer lugar tenemos que tener claro que guardan claras analogías con los niños índigo, ya que ambos son seres sumamente espirituales y psíquicos. Sin embargo, hay una diferencia clara entre ellos: su temperamento. Mientras que los niños índigo tienen un espíritu guerrero y revolucionario, puesto que han venido a derribar las viejas estructuras; los niños cristal son todo amor. Su carácter es mucho más tranquilo y pacífico. Son extremadamente bondadosos y se preocupan por los demás de manera sincera.
Muchos de ellos son los hijos de los niños índigo una vez se hicieron adultos. La primera oleada empezó a llegar en la década de los 90 y algunos ya son lo que denominamos «millenials». Al igual que los índigo, han venido a este mundo para convertirlo en un lugar mejor.
Si quieres reconocerlos, o piensas que tú puedes ser uno de ellos, aquí te dejo algunas pistas más:
- Son niños reflexivos y de bebés tardan un tiempo más largo del habitual en empezar a hablar.
- Poseen una mirada muy intensa y profunda que refleja la sabiduría de su alma.
- Son muy cariñosos y sensibles y expresan su afecto de manera natural y espontánea.
- Tienen habilidades telepáticas y les resulta muy cómodo comunicarse sin palabras.
- Sienten una conexión muy especial y un amor profundo por la naturaleza y los animales.
- Hacen gala de aptitudes artísticas y demuestran talento para diferentes disciplinas.
- Muchos son vegetarianos desde edades muy tempranas.
- Tienen facilidad para expresarse a través de la música.
- Pueden desarrollar alergias o ser sensibles a los químicos, por lo que prefieren todo lo que es orgánico y natural.
¿Te identificas con algunas de estas características? ¿Encajan con ellas tus hijos? 😉
