El yoga para niños no es sólo una buena idea, se trata de una magnífica opción.
Muchos padres consideran importante llevar a sus hijos a clases de idiomas, música, ballet o a practicar un deporte tradicional, como fútbol o baloncesto, pero pocos se plantean inculcarles la práctica del yoga. Esto es un error terrible, puesto que para ellos sería un gran favor.
Aunque parezca que los niños viven felices y tranquilos en su mundo infantil, sin ningún tipo de preocupación o quebradura de cabeza, no es del todo cierto… El ritmo de vida de hoy en día, la carga de actividades extra escolares, el estrés de los padres y las presiones del colegio pueden afectarles profundamente. El hábito del yoga es una solución a un momento de estrés puntual, y, lo que es mejor, el inicio de un hábito que quizás les acompañe de por vida.
Por un lado está el beneficio físico. Al hacer yoga los niños desarrollan su flexibilidad, fuerza y coordinación. Pero es que además, aprenden técnicas de relajación y paz interior que les pueden ser muy útiles (especialmente a los niños hiperactivos), tanto para su momento presente, como para su vida adulta.
Si tienes hijos y te gusta practicar yoga, prueba a tratar de inculcarles el hábito. Obviamente, en el yoga con niños hay que cambiar el chip y adaptarse a ellos. Los críos necesitan divertirse y contemplarlo como un juego. Imitar a los animales de las posturas, contar en voz alta y cantar mantras pueden ser técnicas que te resulten útiles para mantener el interés de tus pequeños. Lo que está claro es que compartir esos momentos tan especiales con ellos te va a merecer muchísimo la pena.
