No podía dejar que acabara la semana sin hablar de la icónica y majestuosa actuación de Beyoncé en la gala de los Grammy.
Básicamente TODO EL MUNDO lo ha tenido en boca durante los últimos días. Nos gusté o no, esta mujer es la reina del performance y el show business. Cuando quiere llamar la atención, se supera a sí misma en grandiosidad.
Aunque a muchos nos cuadra que posea un clarísimo Ascendente en el signo del león, la verdad es que en los recursos más habituales de Internet para consultar cartas de famosos, lo han modificado veinte veces… Que si Leo, Libra, Escorpio… who knows? Para mí grita Leo a voces, pero la última versión aceptada (aunque no oficial) lo coloca en Libra. (Recordad que Queen B tiene un perfeccionista Sol en Virgo, una secretiva Luna en Escorpio y un bellísimo estelio en el signo de la balanza, ¿de dónde salen el brillo y el glamour?)
Dejando de lado la polémica, toca centrarse en la inminente maternidad de la artista. Beyoncé va a ser mamá por segunda vez y por partida doble (gemelos a la vista). Ya hemos dicho que a ella le gusta hacer las cosas a lo grande… Y lo anunciaba hace unos días a través de su cuenta de Instagram, cuando lució su rotunda barriga en una colorida foto al más puro estilo Lachapelle.
Ella lo hace todo a su debido tiempo, y lo tiene medido y bien calculado (No olvidemos que es Virgo, por Dios). Una vez logrado el impacto inicial en Instagram, Queen B triunfa en los Grammy, robándole el protagonista al vozarrón de Adele.
Si hacéis memoria recordaréis que hace dos años y pico la relación de Beyoncé y Jay Z no pasaba por su mejor momento… (lo vimos aquí) Los rumores de infidelidad sacaron la parte más salvaje de la diva, que, lejos de dejarse amedrentar, supo ver en los tiempos de crisis una interesante oportunidad lucrativa. La gira conjunta con su marido bajo el nombre de «On the run» rompía récords de taquilla y acallaba los rumores de ruptura. Un poco más tarde, el álbum Lemonade, suponía una auténtica catarsis para la artista. En un ejercicio de creatividad, sacó toda la rabia y la impotencia que llevaba dentro para volver a demostrar que sólo puede haber una reina.
Su segundo embarazo confirma la recuperación total, y su apoteósica aparición en los Grammy la sitúa como centro de todas las miradas. Por supuesto, muchos la han criticado (es lo que tiene llamar la atención, que algunos tiran a dar… como si a ella le fuera a importar lo más mínimo) Básicamente molestaba su comparación con lo que ellos pensaba que era la Virgen María. Pero no era eso lo que quería representar Beyoncé… Claro que se puso en la piel de una diosa, pero se trataba de la figura mitológica ancestral de Inanna.
Para los sumerios, Inanna era la diosa del amor, la belleza, el deseo sexual, la fertilidad y la guerra. Sí, es una diosa oscura… De hecho, ya hablamos de ella en los tenebrosos tiempos del paso de Saturno por Escorpio, si alguno quiere darle un repaso 😉
El mito de Inanna es el origen de la danza de los siete velos. Cuenta la historia de su descenso al Inframundo (Irkalla) y su salida de él. Este territorio estaba gobernado por su hermana, Ereshkigal, quien le obliga a irse despojando de sus pertenencias a medida que avanzan en el viaje (analogía con los siete velos) Simboliza un rito iniciático: El ser capaces de afrontar la oscuridad y desprendernos del ego para encontrarnos a nosotros mismos. Inanna se presenta vulnerable y desnuda ante su cruel hermana, que decide acabar con ella. Sin embargo, el dios Enki se compadece y decide revivirla.
Parece bastante lógico que Beyoncé tenga motivos para identificarse con Inanna. El reciente período de crisis vital simboliza su particular descenso a los infiernos, de los que retorna fortalecida, embarazada y fértil, cual Inanna devolviendo la vida a la Tierra. Y así se nos ha aparecido en el show, luciendo sus maravillosas curvas maternales, su estado de gracia, su talento… Brillando como sólo ella sabe hacer y dejando, para el recuerdo, esa maravillosa imagen de la mujer creativa y fecunda, la que es capaz de resurgir y dar la vida, la que demuestra que es el fértil poder femenino, el que en última instancia, mueve el mundo y nos devuelve la fe en el futuro.
Para mí tiene un diez y entiendo que muchas mujeres se sientan representadas con su fortaleza.
¿Y vosotros? ¿Pudisteis ver los Grammy? ¿Os gustó su actuación?
