No es difícil adivinar que el planeta Saturno se asocia con el período vital de la vejez. Sus limitaciones y enseñanzas casan perfectamente con esa etapa de la existencia en la que los años empiezan a pesarnos y sentimos que ya hemos entrado en el último tramo del viaje.
¿Quién tuviera el cuerpo y la energía de los 20 y la sabiduría de los 70, verdad? Pero no funciona así… Hemos venido a aprender y cuando parece que ya nos vamos enterando de qué va esto, resulta que nos damos cuenta de que el curso está finalizando.
Este verano fui a visitar a mi tía abuela a la residencia de ancianos donde vive en Galicia. Hacía más de una década que no la veía y se me cayó el alma a los pies. Está claro que los años pasan factura, pero perder la independencia y la autonomía es una de las experiencias más difíciles que puede vivir un ser humano.
Cuando somos jóvenes, evitamos pensar en la senectud porque, con una soberbia apabullante, nos creemos dueños del tiempo. Pero sabéis que Saturno siempre viene a pasar cuentas… Y si ya antes de los 30 ya nos da el primer toque, (no vaya a ser que no nos hayamos enterado de que hay un sentido y un propósito detrás de todo esto… ) Cuando regresa por segunda vez, el margen es aún más limitado, Los años gobernados por Saturno nos esperan, como quien dice, a la vuelta de la esquina.
No es de cenizos pensar en el futuro. Es de sabios. La sociedad envejece a un ritmo apabullante y el período que (con fortuna) viviremos como ancianos, cada vez es más largo… ¿Por qué no hacerlo de la mejor manera posible?
Mi madre me comentaba hace algún tiempo que, junto a sus amigos, se estaban planteando la idea de montar en el futuro un cohousing senior. No sé si habéis escuchado hablar del cohousing, pero es algo que se ha puesto muy de moda últimamente. Consiste en un grupo de gente que se une para vivir en un determinado lugar, siguiendo ciertas normas y teniendo un propósito común. En cierta manera, crean su propia comunidad. Hay cohousings que se centran en la vida rural y tener un huerto, por ejemplo; otros en viviendas sostenibles y poco contaminantes; los hay de familias jóvenes que buscan un buen ambiente para sus hijos… y, por supuesto, están los de grupos de «mayores» que quieren vivir con autonomía y libertad, y rodeados de amigos, la última fase de sus vidas.
Lo más habitual en un cohousing senior es que cada individuo o pareja viva en su propia casa, donde se hacen los desayunos, y luego comidas y cenas, se realicen en comunidad. El estilo cooperativa permite que se puedan contratar los servicios comunes de una manera asequible (cocina, limpieza, personal sanitario… etc) Uno conserva su independencia intacta, pero a la vez, está cuidado y acompañado.
Ya existen varias iniciativas de este tipo en España y espero que cuando me lleguen los años de Saturno se hayan popularizado todavía más, porque lo tengo bastante claro… Os recuerdo que los planetas en la casa 4 nos hablan de cómo serán los últimos años de nuestro vida. Cualquiera que tenga Urano allí, va a desear vivirlos «a su manera» y con la máxima libertad posible.
¿Qué os parece el cohousing? ¿Os apuntaríais a uno ahora o sólo al llegar a abuelos?
Photo: Kim Seng
