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Mitigar el efecto astrológico

Me llega una pregunta muy cortita para el consultorio, pero que tiene mucha miga. Ahí os la dejo con la respuesta! 😉

«Hola Luna, hace unos meses que sigo tu blog y la verdad es que me encanta como escribes, los temas que tratas y tu enfoque de la astrología.
Aunque noto que eres muy positiva y constructiva, muchas veces me quedo con sensación de desasosiego y falta de control sobre lo que pasa. Me gustaría saber si a través de la consciencia, meditación y el trabajo energético se puede mitigar el efecto astrológico. Muchas gracias!»
– Una lunática confundida

 

Querida lunática,

Bienvenida al territorio de las dudas existenciales… 🙂

En realidad lo que tienes es una confusión de conceptos y gran parte de la culpa es de la forma de expresión que utilizan muchos manuales, libros y blogs de astrología (me incluyo)

Para tratar de hacer los tránsitos y aspectos más sencillos, muchas veces se «personifican» los arquetipos. Para mí Saturno es un «viejo profesor», Júpiter un «tío enrollado», Venus una «ninfa seductora», Marte un «valiente guerrero», Mercurio un «mensajero travieso»… etc.

Ellos aparecen en nuestras vidas y juegan sus cartas y nosotros hacemos lo que podemos con las nuestras… Vale, reconozco que contemplado de esta manera sí que parece que existe lo que tú has denominado «efecto astrológico». Sin embargo, no funciona así.

La astrología se rige por un principio básico: El de la correspondencia. «As above, so below», «Lo que es arriba, es abajo», «Así en la Tierra como en los Cielos»… Los astros no son más que un espejo de lo que está pasando en la Tierra. No es que llegue Plutón y decida destrozarte la vida, sino que Plutón es la señal de que tienes limpieza por hacer. Plutón no tiene la culpa de nada. Huyamos del determinismo absoluto.

Para explicarlo mejor me gustan las metáforas meteorológicas: Imagina un día de otoño nuboso y gris. Es totalmente normal. En otoño, muchos días son nubosos y grises… ¿Significa eso que el día va a ser una mierda? ¡Pues no! Todo depende de tus circunstancias y de tus decisiones. Puede que te arriesgues a salir de casa sin paraguas, pierdas el autobús y te empapes mientras esperas al siguiente, llegues tarde al trabajo y te empieces a sentir acatarrada… Y sí, pensarás que el día ha sido catastrófico y en parte, llevarás razón.

Pero también podría ser que te abrigues bien ese día, y que después del trabajo hayas invitado a tu novio a ver una película romántica en el sofá, mientras tomáis un chocolate caliente y os acurrucáis en una manta, aunque fuera llueva a raudales… Además, tal vez al día siguiente sea festivo y no tengáis que madrugar y ambos disfrutéis de una velada romántica y encantadora.

El mismo día lluvioso puede dejarnos un sabor de boca completamente diferente.

Pues bien, ahora en vez de imaginar que se acercan nubarrones, piensa que se trata de Saturno. ¿Todo tránsito de Saturno tiene que dejarnos para el arrastre? ¡Claro que no! Depende de lo que hagamos con él… Ahora, nos pongamos como nos pongamos, ni un día lluvioso es igual que un día de Sol, ni un tránsito de Saturno se asemeja a uno de Venus. Hay que prepararse para los nubarrones y ser capaces de bailar bajo la lluvia 🙂

Volviendo a tu pregunta: ¿valen de algo la conciencia, la meditación y el trabajo energético? Lo cierto es que son súper útiles. Al igual que si sabes que te espera un día de lluvia preferirás hacer planes en casa que salir al jardín a arreglar las plantas, la meditación y el trabajo energético te ayudan a desarrollar la aceptación y a dominar el ego, en los momentos más complicados. Sin apenas darte cuenta cambiarás de perspectiva y serás capaz de contemplar tu realidad desde un punto de vista diferente, con lo que tu realidad cambiará 😉

Uno de los recursos más valiosos que nos proporciona la astrología es el de ser capaces de vivir conscientemente y de manera plena, haciéndonos responsables de nuestros procesos. Una vez que entendamos que «el día lluvioso» no es obligatoriamente un «día de mierda», seremos capaces de ver que hay un tiempo para todo y una enseñanza escondida detrás de cada momento. No podemos elegir qué vivimos, pero sí el cómo. Y los planetas no son otra cosa que el parte del tiempo… 🙂

 

Photo: Canon in 2D

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