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Nacer con estrella o nacer estrellado: Fortuna e Infortunio

Dicen que hay gente que nace con estrella y gente que nace estrellada… y aunque no soy de términos absolutos, tiene un poso de certeza. Hay quien llega a este mundo con la suerte de cara, y quien tendrá que sudar intensamente para subir cada peldaño. El simple hecho de nacer ya te condiciona: La familia en la que llegas al mundo, el momento, el lugar, los genes que heredas… Ni nacemos iguales, ni la vida nos trata igual, pero subestimar el poder del talento y la fuerza de voluntad para darle la vuelta a la tortilla es de ingenuos. Siempre lo he dicho: Tan cierta es la existencia del destino, como del libre albedrío, aunque suene a paradoja.

Dimensión psicológica de las partes de la fortuna y el infortunio

Hace tiempo veíamos los puntos básicos del parte de la fortunael más importante de los partes arábigos, hasta el punto, de que en astrología clásica se le puede considerar hileg o dador de «vida» y «fortaleza».

Aunque también muchas veces me habéis preguntado sobre el o la parte del infortunio en las redes sociales y ya hemos hablado de su influencia, nunca hemos profundizado en su significado desde el blog.

Hoy vamos a contemplar ambos puntos desde una perspectiva particular: la psicológica. ¿Quiénes son las personas que mejor encarnan la energía del parte de la fortuna y del infortunio en su carta natal? Pues aquellas que en sus cartas los tienen pegados al Ascendente.

Nacer con la Fortuna ascendiendo

Para calcular la ubicación de vuestro parte de la fortuna os invito a repasar el post anterior. Eso sí, conocer de antemano si está en conjunción al Ascendente es en realidad muy sencillo: Como el parte de la fortuna se calcula empezando a contar desde el Ascendente y sumando los grados de la Luna para restar después los del Sol (en nacimientos diurnos) o viceversa (en nacimientos nocturnos), aquellas personas que hayan nacido en plena Luna Nueva tendrán el parte de la fortuna en conjunción al Ascendente. Cuánto más exacta sea esa conjunción Sol – Luna en la carta natal, más estrecha será la conjunción del parte de la fortuna con el Ascendente. Destaca, obviamente, la conjunción partil (inferior a un grado) Esos serán los nativos que mejor encarnarán el espíritu de la fortuna.

Y tiene sentido, queridos míos, han llegado al mundo en el momento del mes más cargado de promesas… Recordad que cada Luna Nueva tenemos un momento particular de reset, una nueva oportunidad de volver a empezar. Llevar ese germen de futuro incipiente en tu ADN cósmico, es desde luego un plus.

Las personas con el parte de la fortuna en conjunción al Ascendente, en general, disponen de fortaleza y buena salud. La vida les sonríe porque ellos lo hicieron primero. Y es que las cosas suelen irles bien, el camino se les allana, los proyectos que empiezan están bendecidos, las personas que se cruzan en su camino les prestan ayuda… En general, todo es más bonito, más fácil y más gratificante cuando la fortuna te acompaña en tu relación con el mundo. Obviamente, hay mucho más que mirar en la carta, y los escollos pueden llegar de otros lados, pero nacer con el parte de la fortuna ascendiendo, siempre facilita las cosas. Y a nadie le amarga un dulce, para que nos vamos a engañar.

CÁLCULO FORTUNA:

Nacimientos diurnos –> Ascendente + Luna – Sol  / ejemplo Ascendente 23º de Aries + Luna 12º Piscis ( 342º rueda zodiacal) – Sol 10º Capricornio (280º rueda zodiacal) = 23 + 342 – 280 = 85 (La fortuna estaría a 25º de Géminis, ya que el grado 85 de la rueda zodiacal equivale al 25º grado del tercer signo. Es cuestión de ir sumando 30º por cada signo)

Nacimientos nocturnos –> Ascendente + Sol – Luna

Nacer con el Infortunio ascendiendo

Primero tenemos que tener claro qué representa el parte del infortunio y cómo se calcula. Básicamente, si el parte de la fortuna nos habla de nuestra buena estrella, el parte del infortunio representa lo opuesto: la mala pata, las desdichas, los errores… todo aquello de lo que nos tenemos que lamentar.

Como es fácil deducir, a la hora de calcularlo, entran en juego los dos planetas que tradicionalmente se consideran infortunios: Marte y Saturno.

Si has nacido de día y tienes al Sol por encima del la línea del horizonte, encontrarás tu parte del infortunio empezando a contar desde el Ascendente, sumando los grados de Marte y restando los de Saturno. Si has nacido de noche, y tu Sol está bajo la línea del horizonte, tendrás que hacer la operación inversa: Ascendente + Saturno – Marte. Tenéis una herramienta para calcularlo en esta web. Si lo vais a calcular a mano, recordar que cuando hablamos de grados, no hablamos de grados en el signo, sino en la rueda zodiacal, de tal manera, que los 14º de Tauro, serían, por ejemplo, los 44º de la rueda zodiacal (30º de Aries + 14º de Tauro) Esto ya lo expliqué en el post del parte de la fortuna, pero como habrá despistados, lo recuerdo.

CÁLCULO INFORTUNIO:

Nacimientos diurnos –> Ascendente + Marte – Saturno

Nacimientos nocturnos –> Ascendente + Saturno – Marte

¿Quiénes tienen al Infortunio ascendiendo? Pues, lógicamente, aquellos que cuentan con una conjunción Marte – Saturno en la carta natal. Si esta conjunción es partil, la energía del parte del infortunio cobrará una importancia destacada en sus vidas y en su día a día. Y es que nacer con el infortunio ascendiendo, no es una experiencia fácil, y sólo las almas más evolucionadas, tras muchas lecciones y caídas, serán capaces de sustraer el valioso aprendizaje que se esconde en cada error.

Pero por lo general estamos ante personas que tropiezan infinitamente con la misma piedra. El camino se llena de obstáculos y trabas, las cosas se les ponen cuesta arriba, y una y otra vez se dan cuenta de que se equivocaron. Naturalmente, no es que sean gafes ni cenizos, sino que no terminan de entender que su «mala suerte» es producto de su actitud y cabezonería. Pensad en la energía de Marte (impulso) y Saturno (fijación y freno) da como resultado gente que se atasca y que por mucho que pise el acelerador, es incapaz de salir del bache. Se empecina y se empeña en quedarse en sus trece. Por eso el destino se repite una y otra vez, fustigando, si cabe, con más fuerza… Si el Rey Midas tenía el poder de convertir en oro todo lo que tocaba, aquel que nace con el signo del infortunio marcado a fuego en la frente, lo que hace es arruinar lo que podía haber tenido un final feliz. Relaciones que no funcionan y en las que se quedan fijados, amistades y asociaciones que no salen adelante en cuanto muestran su intransigencia, proyectos que se quedan atascados por su incapacidad de ver más allá… Básicamente, eso es lo que viven.

No es una experiencia fácil nacer con una conjunción estrecha Marte – Saturno, pero como todo en la vida, es superable si se trabaja la conciencia, la distancia y la humildad. Hay que ser capaces de dejar atrás el ego y aceptar nuestra responsabilidad en el concurrir del destino. Es la energía que vertemos al mundo, la que en última instancia se nos devuelve… Analizar bien qué es lo que estamos entregando, es fundamental, para que estas personas sean capaces de cambiar la vibración y obtener resultados diferentes. Muchas veces supone el trabajo de toda una existencia, pero cada cual tiene su momento particular de despertar.

 

¿Alguno de vosotros quiere compartir su experiencia personal? 😉 ¡Siempre serán bienvenidas!

 

Photo: Rincopalla Pincorino

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