Tengo una amiga que asegura que todas las enfermedades se deben a un problema emocional. Está clarísimo que el equilibrio entre cuerpo y mente es súper importante para sentirnos bien con nosotros mismos, pero ¿de qué te sirve machacarte en el gimnasio y volverte vegetariano si luego no te preocupas lo más mínimo por cultivar la paz interior y la estabilidad emocional? La salud empieza por dentro, por cómo nos cuidamos…
Hay estadísticas que aseguran que hasta el 70 por ciento de las enfermedades que experimentamos se deben a emociones reprimidas o mal gestionadas. Es absurdo tomar todo tipo de fármacos y medicamentos si luego no hacemos nada para tratar la raíz del problema.
La ira, la ansiedad, el miedo… No sé trata del daño psicológico que te pueden hacer, también tienen su reflejo en tu estado físico. Mente y cuerpo son un todo y mientras sigamos tratándolos de manera separada lo único que estaremos consiguiendo será una solución parcial.
Sólo hay que pararse a pensar la cantidad de enfermedades que están en pleno auge en nuestros días y a las que, directamente, se las relaciona con el nerviosismo y la ansiedad: el bruxismo, las enfermedades intestinales, los vértigos, los mareos, las cefaleas… La lista sigue, pero no son las únicas.
Mi amiga me pasó este enlace de enfermedades emocionales en el que podéis consultar la posible emoción que se relaciona con vuestra dolencia. Aunque no sea cien por cien certera, no está mal para ir haciéndonos una idea y pararnos a reflexionar qué parte de nosotros necesitamos sanar también por dentro.
Photo: Heedingthemuses
