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The new femenine. Venus Rx propone, nosotras disponemos

Justo en los albores de la retrogradación de Venus, me da la sensación de que, nuevamente, la sociedad se encuentra en pleno proceso de revisión de aquello que considera femenino, o propio de la mujer… Al menos desde el punto de vista políticamente correcto, porque esto de las etiquetas, la verdad es que nunca nos ha sentado bien.

Llevamos años intentando romper estereotipos. De hecho, ya reflexionábamos en otro período de Venus Retro sobre la hipocresía de Instagram al vetar el hashtag curvy y cualquier imagen de pezón por sistema (#FreeTheNiple) Y aunque parece que vamos avanzando, a veces me pregunto si realmente estamos encaminados en la dirección correcta. Instagram sigue siendo un «postureo». Es como si la revista Hola se hubiera abierto a la masa: Los más avispados y afortunados instagrammers nos venden su felicidad y perfecto estilo de vida a modo de instantáneas.

Vale, parece que somos conscientes de que la perfección no existe… salvo en Instagram. No todos disponemos de cuatro horas diarias para sacar la foto impecable, en la localización adecuada, con el look más ideal, la mejor pose posible y exudando felicidad por los poros. Algunos estamos demasiado ocupados intentando salir adelante, como para poder dedicarle ratos a demostrar lo maravillosa y feliz que es nuestra vida. Perdónennos por Dios, si tenemos una vida del montón y no vivimos en mansiones, nos pasamos la mañana practicando yoga en la playa y por las tardes salimos a correr con la ropa más inn.

Tampoco veo muy lógico el aplauso que ofrecemos a las demostraciones de «humanidad». Y es que basta sacarse una foto sin maquillaje y decir ¡hey, soy capaz de salir con la cara lavada! para recibir una colección de vítores. Mostrar las piernas sin depilar, las poses menos favorecedoras, los brotes de acné, o la celulitis, cicatrices y estrías, son estrategias infalibles para los coleccionistas de «Me gusta». Estamos tan cansados de «idealización» que nos emocionamos ante la normalidad como si fuera algo extraordinario. Y me parece que se nos está yendo un poco de las manos… Puede que al principio fuese necesario y positivo, pero se está convirtiendo en algo habitual que huele de lejos a estrategia de marketing. Y es que, con la mano en el corazón, no tengo tiempo de tomar la «foto perfecta» que me lleve a la fama en Instagram, pero si me saco un selfie, subiré aquel en que me vea más favorecida. Querer verse bien es humano y no tiene nada de condenable. Por supuesto también tengo mis cicatrices, mis estrías y granitos, pero prefiero presumir de sonrisa, piernas o melena (si me das a elegir) 😉 En el término medio está la virtud, ya lo decía Aristóteles.

En otro tiempo aún más lejano de Venus Rx, hablábamos de la independencia de la mujer en una sociedad eminentemente machista. Y por desgracia lo sigue siendo… El machismo está tan arraigado en la tradición socio cultural que a muchos les cuesta identificarlo. Hay casos ominosos, claro está, como aquel infame bestseller del que hablábamos entonces que nos vendía la sumisión como virtud. Gracias a la gentuza que propugna ese tipo de mensajes nos vemos obligadas a seguir gritando al viento que no queremos ser #NiUnaMenos, que no pertenecemos a nadie ni le debemos obediencia. No, no hace falta que te cases, y por favor, no seas sumisa. Aquel que te ama, jamás querrá cortarte las alas, sino que deseará disfrutar cada instante de la belleza de tu vuelo. La primera señal del amor es el respeto y la admiración. Todo lo demás, son sucedáneos.

En esta retrogradación de Venus, a puntito de comenzar, me parece curiosa toda la polémica generada en torno al libro y las declaraciones de Samantha Villar sobre la maternidad.  Para las que no estáis en España resumo: Samantha es una periodista televisiva que a sus 41 años ha sido mamá de gemelos gracias a la ovodonación. Recientemente ha publicado un libro «Madre hay más que una» en el que explica su experiencia. También ha realizado unas controvertidas declaraciones sobre lo dura, difícil y poco gratificante que es la maternidad. Samantha está acostumbrada a vivir del periodismo tipo reality y documentar su vida y su día a día. Lo ha hecho con su embarazo pero también con mil vivencias anteriores. Sin embargo, sus declaraciones sobre la maternidad han calado hondo entre aquellas que la consideran una bendición del cielo.

Honestamente, creo que era lo que buscaba Samantha. Nos guste más o menos su forma de narrar, esta señora no tiene un pelo de tonta, y sus palabras estaban perfectamente medidas y calibradas para causar el impacto adecuado. Las cosas se pueden decir de muchas maneras y significar lo mismo… sin embargo, es el sutil tono de los términos elegidos el que marca la diferencia. Ella usó las expresiones más inconvenientes de manera intencional (relación tóxica, calidad de vida…) para lograr levantar ampollas y tener más presencia en los medios. Oye, está en su derecho… pero más que un estandarte del feminismo, la veo como una oportunista. Hay muchas mujeres a las que el tema de la maternidad les toca el alma. Sí, no hace falta ser madre para sentirse realizada, eso es verdad, como también lo es que tener niños es duro y quita tiempo. Resulta tan obvio y natural, como el subir una foto de tus piernas sin depilar a Instagram… vamos, que no ha descubierto la pólvora. Pero las hay que no pudieron ser madres, que perdieron a sus bebés en el camino, que tuvieron hijos con problemas o que luchan cada día con la infertilidad… las hay que no tienen el tiempo ni los recursos de los que goza ella, que no pueden comerciar con su experiencia maternal, que renuncian a sus noches de sueño, a sus caprichos y a su tiempo porque tener el privilegio de educar y guiar a otra alma en esto que llamamos vida, les compensa más que ninguna otra cosa. Tener hijos no es un hobby ni la oportunidad de auto realizarte, tener hijos es la mayor responsabilidad que podrás encarar en lo que te queda de existencia. Así que tratándose de un camino libremente elegido, creo que habría que afrontarlo con una enorme modestia y agradecimiento, con la conciencia de que se trata de una bendición, pero también un «trabajo», probablemente, aquel que mayores satisfacciones te podrá reportar en la vida… Porque no se equivoquen, no hay nada más noble y hermoso que enseñar a vivir a otro ser humano. No se trata sólo de una elección, también es un privilegio.

Y eso es lo que yo pienso. Mucho más en sintonía con la mítica expresión de la diosa Inanna de Beyoncé embarazada en los Grammy. Y es que Queen B, consciente de lo dolorosa que es la pérdida de un embarazo, ha abordado el tema de una manera más discreta e íntima, como buena Virgo / Escorpio que es…

En cualquier caso, hay mil maneras distintas de entender la feminidad, la maternidad y la sensualidad, y es en la diversidad de opiniones y gustos, donde nos podemos librar de cualquier tipo de condicionantes. Eso es lo que nos pide exactamente Venus Rx en el signo del carnero: independencia para ser, amar, sentir y expresar… Así que no te dejes influenciar por la opinión de nadie y sé tú misma. Aquello que te haga sentir bien, estará bien 😉

 

 

Photo: Shan Sheehan

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