Prácticamente todos nosotros hemos experimentado los efectos perniciosos de tratar con un vampiro energético. Nos encontrábamos radiantes, llenos de fuerza y de energía… y tras cruzar una breve conversación con determinada persona ¡boom! nuestro día se nubló, nos empezamos a sentir deprimidos y nos quedamos como vacíos de prana o fuerza vital
Los vampiros energéticos existen, son una realidad. Quizás no sean nocturnos, no lleven una capa de color negro y no presuman de sonrisa afilada, pero están ahí, a nuestro alrededor, alimentándose de la energía de los demás. Tal vez se hallen en tu entorno de trabajo, en tu grupo de amigos o entre los miembros de tu familia. Cualquiera puede ser un vampiro energético y lo más seguro es que ni siquiera sea consciente del mal que le hace a los demás. Él sólo percibirá que tras hablar contigo se siente mejor, como reconfortado, mientras que a ti, en cambio, te deja hecho/a una mierda. El intercambio de energía nunca es equitativo con uno de ellos. Él toma, sin pedirte permiso.
Pueden venir en diferentes formatos: Están los envidiosos, que codician lo ajeno; también los aguafiestas o incapaces de pasarlo bien; aquellos que te hacen chantaje emocional para conseguir lo que quieren; los pesados e insistentes; los inseguros que no soportan que los demás tengan amor propio; los agresivos que te atacan sin razón; los llorones que son incapaces de ver el mundo en positivo…
Son múltiples las maneras de abusar de los demás, pero en todas prima el egoísmo.
¿Podemos librarnos del mal que nos provoca un vampiro energético?
La respuesta es sí y la manera más fácil y obvia es alejarnos de esa persona. Saca de tu vida a la gente tóxica y empezarás a notar el alivio.
Sin embargo, esto no siempre es posible. A veces el vampiro energético es nuestro jefe o un compañero de trabajo, o quizás se trate de tu madre… Hay personas que te chupan energía y de las que no te puedes alejar así cómo así, ¿qué hacer entonces?
En primer lugar, tratar de romper la dinámica de la relación. Ellos están acostumbrados a ejercer el abuso sin recriminaciones. Sorpréndeles con respuestas que no se esperan. Si el vampiro es del tipo llorón, por ejemplo, y tú sueles compadecerle cuando te cuenta sus problemas. ¡No lo hagas esta vez! Hazle ver que él es el responsable de todo lo que le pasa y que en sus manos está el empezar a cambiarlo. Si tú reaccionas de forma diferente a como lo haces normalmente, le dejarás en shock y se verá obligado a buscar alternativas a su manera de proceder.
Los ejercicios de meditación y la respiración profunda, también ayudan a fortalecer el aura y crearnos una especie de escudo contra estas personas. No des más importancia de la que tienen a sus palabras y acciones y jamás reacciones impulsivamente. Si te hacen perder el control, estarán ganando la batalla.
La práctica del Reiki también puede ayudar. Las personas que practican Reiki están acostumbradas a canalizar la energía universal, así que ante la presencia de vampiros energéticos, estos toman energía universal en lugar de la suya propia. Si te rodean los vampiros energéticos, ¡es hora de aprender Reiki!
Por último, una autoestima saludable es esencial para mantenernos a salvo. Si te quieres a ti mismo, te rodearás de gente que merezca la pena y sabrás pararles los pies a las personas abusivas. ¡Cultiva el amor propio como remedio para los vampiros! Es más eficaz que las ristras de ajos 🙂
¡Espero que os sirvan los consejos a aquellos que estuvierais un poco perdidos con este tema!
Los demás… ¿Tenéis vampiros energéticos a vuestro alrededor? Si es así, ¿qué hacéis para combatirles?
Photo: Rena mit Capuccino
