Hasta hace unas semanas sabía muy poquito sobre el Reiki. Para mí, consistía en un sistema de sanación en el que una persona (el maestro de Reiki) ayudaba a otra a desbloquear su energía, canalizándola.

Por suerte, mi amiga Julia de Dalalba, tiene formación en Reiki y pude probar una terapia con ella.

He hablado en otros posts del dolor menstrual, e incluso os recomendé ver el documental «La luna en ti», en el que se trata en profundidad este tema. Bien, en mi caso, el dolor menstrual se debía a un problema de endometriosis. Quizás algunos no sepáis en qué consiste. En realidad yo tampoco había oído hablar de esta enfermedad hasta hace apenas unos meses, pero resulta que es una dolencia increíblemente común entre las mujeres. En otra ocasión profundizaré en este tema porque somos muchas las afectadas, y estoy segura de que algunas de las que estáis leyendo este post, podéis padecerla y ni siquiera ser conscientes de ello, pero en realidad, lo que os quería contar hoy es el efecto del Reiki a la hora de paliar los dolores menstruales.

Y es que sí, probé un tratamiento de Reiki con Julia debido a que mis dolores menstruales se habían convertido en algo absolutamente infernal.

Lo que más me llamó la atención es que se puede hacer tanto de manera presencial como a distancia. En mi caso, la terapia consistió en dos sesiones presenciales y dos sesiones en remoto. ¿Cuál prefiero? Hombre, a mí me resultaron más intensas las sesiones presenciales, pero reconozco que incluso a distancia, también noté una mejoría.

En la sesión presencial, la persona que realiza Reiki, va imponiendo sus manos en los diferentes chakras o centros energéticos del paciente. Comienza por la nuca y termina por los pies. El movimiento de energía es evidente, ya que se siente mucho calor en las zonas tratadas durante la sesión. Y por si hubiera dudas, en mi primera sesión presencial, hasta se fundió la luz de toda la energía que se concentró 😉

Las sesiones a distancia, también son eficaces. De hecho, la primera vez que lo probé fue a distancia. Tenía una cita importante que no podía cambiar… y tenía la regla. Estaba aterrorizada. Gracias a la sesión de Reiki, pude atender la cita sin tener que cancelarla o postponerla. Fue todo un éxito.

Pero… ¿De dónde viene el Reiki? 

Pues se trata de una técnica milenaria japonesa que ha ganado mucha popularidad en Occidente en los últimos tiempos. Cualquiera puede aprender Reiki, no hay que tener superpoderes o ser un elegido, sino que está al alcance de todos. Es tan útil en el tratamiento de enfermos que hasta la OMS la ha reconocido como terapia y se usa en multitud de hospitales.

Si necesitáis más info sobre el Reiki, podéis ampliarla en esta noticia.

Y yo, dada mi buena experiencia en el alivio de los dolores, os recomiendo que, si os interesa esta disciplina oriental, acudáis a Dalalba a probarlo. Esta es su página de contacto. 

Cada vez soy más fanática de las terapias alternativas. El tratar al ser humano como algo holístico y completo y no separar cuerpo y espíritu me parece fundamental. De ahí que el Reiki me haya dejado convencida.

¿Y vosotros? ¿Lo habéis probado? ¿Os gustó?

 

 

Photo: Parée

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