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¿Parabenos? No, gracias

La cosmética sin parabenos se está poniendo de moda. Para mí, desde luego, ya es un requisito imprescindible y los evito siempre que puedo. Esa es una de las razones por las que hago mi propia crema y gel de ducha, por ejemplo… y es que no me cansaré de alabar los beneficios de la cosmética natural y animaros a que tratéis de adoptarla.

¿Qué son los parabenos exactamente? Los parabenos son conservantes sintéticos. Se echan en desodorantes, dentífricos, lociones, maquillaje,  jarabes, cremas… e incluso en productos alimentarios. Han sido nombrados seguros para la salud por los organismos pertinentes, pero en 2004 surgió la polémica debido a que se encontraron trazas de parabenos en tumores mamarios. No han demostrado la relación directa, pero las trazas están ahí… y los parabenos tienen efecto estrogénico. ¿Quién se la quiere jugar? Lo cierto es que no veo la necesidad cuando existen otras alternativas.

Para comprobar si un producto contiene o no parabenos, podéis consultar su etiqueta. Los ingredientes methylparaben, propylparaben, butylparaben o benzylparaben, les delatan. También los códigos: E214, E215, E216, E217, E218 y E219, y otros componentes menos evidentes: Benzoato de sodio, el Sodium (y Ammonium) Laureate Sulphate.

Lo mejor es fabricar nosotras mismas nuestros productos, pero lleva tiempo y no siempre es posible. Por eso os hablé de la firma francesa Avril, por ejemplo; o de la posibilidad de apañarnos súper bien con tres o cuatro aceites vegetales para un montón de cosas. ¿Para qué usar derivados del petróleo cuando las plantas son un tesoro?

Sobre el maquillaje, sé que Kiko Milano tiene bastantes productos sin parabenos, todo es hacer una búsqueda con las palabras clave, o preguntar en la tienda. También me recomendó Xoarha en Instagram la tienda de Idun Nature y les he comprado alguna cosilla…

Si tenéis recomendaciones dejadlas en los comentarios, para que todo el mundo las pueda aprovechar 😉 y evitad los parabenos siempre que podáis. Demandemos como consumidores una industria responsable que cuide nuestros cuerpos y no los ponga en riesgo gratuitamente. No nos damos cuenta de que una sociedad capitalista, si dejamos de ser marionetas, realmente sí que podemos cambiar las cosas.

 

 

Photo: Massimo Ankor

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