El informe Directo a tus hormonas, elaborado por Ecologistas en Acción pone de manifiesto una realidad que muchos ya conocíamos, pero que demasiados prefieren obviar.

Eres lo que comes

La comida que ingerimos nos envenena y nos enferma, va “directa a nuestras hormonas” y destroza su delicado equilibrio. Es así, aunque cerremos los ojos, aunque sigamos haciendo la vista gorda… Seamos realistas: En este mundo hay de todo, recordemos que existe quien aún se atreve a negar la realidad del cambio climático. Para mí es tan grave como negar el holocausto o cualquier otro tipo de genocidio (de hecho, creo que el cambio climático terminará como el mayor genocidio conocido en la Historia… Y no pasemos por alto que uno de los principales aspirantes a la presidencia del país más poderoso del mundo es un “negacionista”, entre muchas otras cosas… )

Pero volvamos a las hormonas y a los datos publicados recientemente:

¿Qué son exactamente las hormonas? Se trata de sustancias segregadas por células especializadas que actúan como “mensajeros químicos del cuerpo”. Circulan a través del torrente sanguíneo y de ellas depende el funcionamiento de varios órganos, el desarrollo humano, la reproducción, las características sexuales y el control del nivel de líquidos, glucosa y sal que encontramos en la sangre. Vamos, que un desequilibrio hormonal puede dejarnos bien fastidiados. De hecho, se relaciona con problemas de diabetes, infertilidad, obesidad, malformaciones, autismo, hiperactividad, daños en el sistema inmune, y por supuesto, diversos tipos de cáncer, como el de mama, próstata, testículos o tiroides. “¿Alguna duda ahora de la alta incidencia de estos cánceres?” Bien, porque eso implica que vamos tomando conciencia…

Un informe para despertar y cambiar las cosas

El informe Directo a tus hormonas se basa en los datos arrojados por un estudio que se ha realizado en España, pero no me cabe ninguna duda de que en otros países los resultados serían similares. Los resultados exponen que 33 sustancias en la comida española, dañan el sistema hormonal. El 28% de los productos analizados tienen residuos de plaguicidas. El porcentaje aumenta hasta el 45% en frutas y verduras. (Heavy, ¿no?)

La legislación actual, que permite la presencia de plaguicidas por debajo de un límite de residuo por alimento, es inadecuada para los contaminantes hormonales. Cualquier mínima cantidad entraña un peligro, que puede multiplicarse por la acción combinada de las decenas de plaguicidas encontrados. Por esta razón, el Reglamento Europeo 1107/2009 prohíbe expresamente el uso de plaguicidas que puedan afectar al sistema hormonal. Sin embargo, esta prohibición no se ha aplicado, porque la Comisión Europea no ha elaborado criterios legales para la identificación de los contaminantes hormonales. El lanzamiento del informe coincide con la discusión en Bruselas de una propuesta de definición de contaminantes hormonales que ha recibido duras críticas de la comunidad científica, de organizaciones para el cuidado de la salud y el medio ambiente y de países como Suecia, Dinamarca y Francia. Ya va siendo hora de que exijamos a los políticos que den prioridad a la ética antes que al lucro. Y esto, aunque parece de sentido común y debería ir más allá de ideologías y partidos, en realidad, raramente ocurre…

¿Queréis saber qué alimentos están en el top ten de los más contaminados por disruptores endocrinos o EDC? Pues ojo, porque el listado es el siguiente: peras, manzanas, melocotón, naranjas, espinacas, pepinos, zanahorias, tomates, uvas y mandarinas. Por supuesto hay más. Descarga el informe completo aquí y abre los ojos.

Comer orgánico “is a must”

En mi caso, como padezco una enfermedad crónica (endometriosis) de “origen misterioso”, pero claramente vinculada al balance hormonal, hace años que me duele el alma si me tengo que comer un tomate que no es orgánico. Y a veces no me queda más remedio… pero SIEMPRE, SIEMPRE, SIEMPRE que puedo mi cesta de la compra es orgánica… Aunque triplique su precio, aunque me miren como una snob… Los ciegos son ellos, no yo. 

Por eso, creo que el tema merece una reflexión. Obviamente lo lógico es que nuestros ministros (esos que rescatan bancos y desahucian personas) apoyaran una normativa que garantizase la salud de la población. Pero hasta que lo hagan, la única alternativa posible es comer orgánico. Si te parece caro, piensa en las consecuencias de no hacerlo y dime… ¿a la larga qué es más caro? Todo depende de tu orden de prioridades en esta vida.

El único poder que tenemos como ciudadanos de a pie es elegir lo que consumimos, así que cambia de una vez el chip y empieza a premiar a las empresas que demuestran un nivel más elevado de conciencia hacia sus clientes, el medio ambiente, los seres humanos y los animales. A día de hoy, podemos decir sin miedo a equivocarnos que también “Eres lo que compras”, así que en vez de presumir de marca por su nivel de “glamour”, hazlo por su nivel de implicación. Es tu (nuestra) única salvación.

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