Hace poco empecé con el Saturno Project (tomar responsabilidad en mi vida), que en mi caso, estaba muy vinculado con la alimentación. Mi acercamiento al crudiveganismo ha sido un poco frustrante. Es una meta, pero aún la veo algo lejana… Pasé bastante hambre cuando lo intenté, por lo que he decidido tomármelo con calma y coherencia, sin presionarme.
Anyway, mi alimentación ha mejorado mucho, he incrementado el consumo de fruta y verdura sustancialmente y reducido el de harinas, azúcares y carbohidratos… así que creo que sí que he dado un paso hacia delante. Sin embargo, por motivos de salud, me toca volver a ponerme las pilas con lo que como y darle un giro más a la tuerca. Curiosamente, esta semana el tema de alimentarse de manera más consciente ha cobrado protagonismo. Llamémosle sincronización, casualidad o recordatorio.
Hace un par de días coincidí con una chica vegana que me estuvo dando info interesante sobre su dieta. (Me mató enterarme de que la mayoría de quesos se hacen con cuajo animal, o lo que es lo mismo, tripa de ternerito… Ha sido todo un shock para mí. 🙁 Si queréis fichar los quesos con cuajo vegetal os dejo el enlace de este blog) Fue una conversación interesante, sobre todo, porque pese a ser una vegana extricta, se muestra respetuosa con el resto del universo…
No siempre es así en el caso de los veganos. Sigo varios foros de vegetarianos y veganos y me encuentro con que, en uno de ellos, alguien preguntaba qué le parece al resto de participantes el que Ricky Martin diga que es «vegetariano», pero que le gusta comerse un plato de jamón cada vez que viene a España… Las descalificaciones no tardaron en llegar (Supongo que es precisamente lo que pretendía la pregunta)
Ya lo comentaba cuando vimos el tema del sexetarianismo: Las posturas radicales me sacan bastante de quicio. A ver, yo prácticamente nací vegetariana. Me tomó cinco años de vida darme cuenta de que era repugnante matar a otro ser vivo para comerlo. La sociedad luchó con esa tendencia natural que surgió en mí de niña… y me adapté un poco para poder sobrevivir y porque realmente me asustaba que mi organismo estuviera sufriendo carencias nutricionales. He visto cómo vegetarianos «de verdad», «de secta», se ofendían por escucharme decir que llevaba una dieta vegetariana cuando para ellos no era así. ¿Cómo podía osar a incluirme en ese selecto grupo, si ocasionalmente era capaz de consumir una lata de berberechos? Entiendo que eso no se considere «vegetarianismo» desde el punto de vista ideológico, pero discúlpenme… El 99,9% de mi dieta es vegetariana. Me es más cómodo «denominarme» así, que tener que estar explicando mis raras excepciones. Con los años, he ido evolucionando y comprendiendo la vertiente ideológica. Me entristece profundamente ver cómo la industria alimentaria trata a otros seres vivos como meras mercancías… Ya no es que la carne me produzca asco, es que creo que el sistema es despreciable, sobre todo la naturalidad con la que se asume que las cosas «tienen que ser así», que no pueden ser de otra manera… Y poco a poco voy avanzando hacia posturas más respetuosas. Pero no voy a obligar a nadie a hacerlo. Me encantaría que mi novio, amigos, familia… que todo el mundo comiera más fruta y verdura y menos carne, pero no desprecio a los demás por optar por un régimen que, a mi juicio, es erróneo.
En el foro que mencionaba antes, se ensalzaba a los seres superiores (veganos) y se insultaba a cualquiera que se atreviese a cuestionar que a lo mejor esa actitud tan hostil no era la mejor manera de convencer a nadie para que cambie el chip, incluso aunque también fueran vegetarianos o veganos. ¿A dónde nos va a llevar el odio, la intolerancia…? No sé, me pone muy triste presenciar esta actitud que, de hecho, creo que es muy frecuente. Incluso se ve mal que alguien sea vegetariano por un tema de salud y no por solidaridad animal… Y a ver, la principal motivación para cambiar mi dieta es mi salud. Y no me avergüenzo. Por supuesto que me preocupan muchísimos los animales y siempre defenderé su derecho a una existencia digna, pero también me preocupa estar bien, ¿qué hay de malo en ello?
Mientras haya tantos veganos que sigan defendiendo posturas fascistas, intolerantes y agresivas, nadie va a escuchar su mensaje. Es una pena que no exista más gente que se de cuenta de que se comunica mejor mediante el amor, que usando el odio, y más, cuando el objetivo es cambiar el mundo. Los otros entienden si les hablas con dulzura… Si tratas de imponer, sólo obtendrás resistencia.
Como muestra de posturas tolerantes, recomiendo un blog con el que me sentí súper identificada. Es el de una chica vegetariana que convive con un carnívoro 😛 Tiene recetas buenísimas, si os apetece pasaos y se llama «Mi carnívoro y yo». Quizás su carnívoro decida algún día convertirse a una dieta más sana y consciente, precisamente, porque se le respetó y fue capaz de comprender, sin sentirse juzgado…
Photo: Dave Wild
