No hay terapia más inmediata, fácil y efectiva que la terapia del color. Si supiéramos cómo las diferentes tonalidades afectan directamente al estado de ánimo y el humor, y nos llegan directamente al alma, dejaríamos de elegir al azar y nos rodearíamos del color más beneficioso para nosotros de manera intencional.

Elegir el tono adecuado afecta a la sensación de bienestar y calma. Los colores que portamos hablan de nuestra personalidad y estado actual, pero también lo hacen aquellos que no llevamos nunca o evitamos adrede. Y es que los colores no son “casuales”, sino todo lo contrario, poseen un simbolismo que es captado de manera inmediata por nuestro inconsciente. Su influencia afecta a nuestra percepción, de tal manera que los colores claros hacen que veamos las cosas más grandes, y los colores oscuros, justo lo contrario. También juegan un papel interesante al potenciar o disminuir nuestro atractivo.

El secreto de la cromoterapia reside en el concepto holístico del ser humano que considera que cuerpo y mente están irremisiblemente unidos. Complementar cualquier tipo de sanación con la terapia del color la vuelve más efectiva, pero no necesitamos estar mal para beneficiarnos de la magia de las tonalidades y podemos sacar partido de sus mensajes en nuestro día a día. Esto es algo que muchos diseñadores gráficos ya conocen y emplean a la hora de crear sus obras. También las personas más intuitivas suelen acertar en la elección de color.

¿Qué significa cada color?

ROJO: El color rojo simboliza la energía, la pasión y el peligro. Al ser tan llamativo, se utiliza cada vez que queremos expresar una advertencia o una corrección, pero también para simbolizar la llama del amor, la seducción y el deseo. Las mujeres se pintan los labios de carmín para resultar más atractivas. Los guerreros utilizaban el rojo en sus pinturas de guerra… Su influencia activa el metabolismo, incrementa el ritmo cardíaco y nos impulsa a actuar con mayor rapidez

NARANJA: El naranja surge de la combinación del pasional rojo con el vibrante amarillo. Simboliza el optimismo, la alegría, la comunicación, lo tropical, lo cálido, el atardecer, lo acogedor… Despierta en nosotros el entusiasmo, la felicidad y la energía creativa. Nos vuelve más valientes y atractivos y nos aporta la determinación necesaria para conseguir el éxito. Incrementa la actividad mental y la energía y fomenta el apetito.

AMARILLO: Inevitablemente, el amarillo nos hace evocar la luz del Sol. Simboliza vida, alegría, felicidad e inteligencia. El amarillo despierta en nosotros sentimientos optimistas y estimula la rapidez mental. Su influencia es cálida y radiante. Por su asociación con el oro, también nos habla de prestigio, nobleza y dignidad. Es muy eficaz para atraer la atención sobre nosotros y hacernos brillar, aportándonos un aire juvenil y fresco.

VERDE: Estamos ante el color de la naturaleza, los árboles, los bosques, las plantas… Nos recuerda todo lo que es natural y auténtico, por lo que nos tranquiliza y nos aporta confianza. Su simbolismo está relacionado con el crecimiento, el potencial y la esperanza. Todo lo que “está verde” aún debe madurar y tiene un futuro por delante… Es el color de los comienzos, del volver a empezar. También de la iniciación y de la juventud. Además, su influencia se relaciona con la capacidad curativa y regeneradora.

AZUL: El color azul nos habla de inmensidad e infinito, puesto que en la naturaleza lo contemplamos al mirar la grandeza del cielo y del vasto mar. Despierta en nosotros la sensación de confianza, integridad, estabilidad y lealtad. Sus tonalidades se relacionan con la inteligencia, el estudio y el saber superior. Ralentiza el metabolismo y nos aporta sensación de calma. Si comemos en una vajilla de color azul, tendremos tendencia a saciarnos antes. 

MORADO: El morado lo obtenemos al combinar la energía radiante del rojo, con la tranquilidad que nos proporciona el azul. En cierto modo, nos habla de equilibrio. Es el color de la imaginación y también del conocimiento espiritual y la magia. Además nos habla de lujo, exclusividad , poder y ambición. En sus tonalidades más suaves evoca la feminidad.

ROSA: El color rosa genera una influencia positiva en nuestro estado de ánimo. Es capaz de despertar el optimismo, pero de una manera tranquila, sin generar estridencias… Representa la compasión, el cuidado del otro y el romanticismo. Como el rojo, nos habla del amor, pero no de un amor pasional, sino de un amor idealizado. Además, manifiesta sentimientos de dulzura, ternura y amabilidad.

MARRÓN: Junto con el verde, el marrón es otro de los colores que encontramos con frecuencia en la naturaleza y en la tierra. Habla de solidez, seriedad y realismo. Fomenta el sentido de seguridad y pertenencia y nos hace sentir apoyados cuando tenemos que enfrentarnos a situaciones difíciles. También nos remite al trabajo duro, el esfuerzo y la seguridad material. 

GRIS: El color gris nos habla de neutralidad e imparcialidad. Es el término medio en el que se encuentra la virtud. Es útil para enfrentar transiciones y transmite la sensación de monotonía, rutina y estabilidad. Puede aminorar la energía y el impulso vital, pero resulta útil si lo que queremos es la tranquilidad necesaria para sentar bases o mantener un punto de vista ecuánime y neutral.

NEGRO: Aunque en teoría el negro es la ausencia de color, su influencia sobre nosotros habla del origen, del misterio y de lo desconocido. El negro evoca a la nada, al vacío… pero también por ello guarda un inmenso potencial. Se le asocia con el poder, el luto, lo oscuro y lo formal. Lo utilizamos cuando queremos mostrar elegancia y discreción, pero también al manifestar las penas del alma. También puede denotar fuerza, autoridad y prestigio.

BLANCO: El blanco es el color de la luz. Simboliza la pureza, la inocencia, la infancia y la perfección. Las novias vestían originalmente de blanco para evocar la virginidad. Una página en blanco es la promesa de un futuro por escribir. También se relaciona con la limpieza, la higiene y todo lo que no está contaminado. Lo vemos habitualmente en túnicas religiosas por su vinculación con la espiritualidad.

¿Cómo usar los colores de manera intencional?

Obviamente, incorporar los colores que más necesitamos a nuestra vestimenta y a la decoración de nuestra hogar, es el uso más fácil e inmediato. También podemos utilizarlos para dibujar, colorear mandalas o pintar cuadros. En realidad, al hacer este tipo de ejercicios estaríamos realizando una potente meditación.

Normalmente aconsejo usarlos para nivelar la carencia de elementos en la carta natal cuando la falta de alguno de los cuatro elementos es muy acusada. Si te falta FUEGO, el rojo, el naranja y el amarillo, te ayudarán a compensarlo; si te falta TIERRA, el uso del verde y el marrón, son fundamentales; ante la ausencia de AIRE, el amarillo y el gris son tus tonos, y si lo que te falta es AGUA, apuesta por el azul.

¿Y vosotros? ¿Utilizáis los colores de manera intencional? ¿Hay alguno que tengáis tendencia a evitar?

 

 

 

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