Parece que cada día hay más personas conscientes de lo importante que es comprar ecológico y comer natural. También poco a poco la cosmética sin parabenos y fabricada con materia prima ” bio” va ganando adeptos y la oferta de marcas y productos se multiplica.

Sin embargo, en la rutina de limpieza del hogar, es más difícil que el consumidor común cambie de marca. La falta de opciones, su alto precio o la simple desinformación son los culpables. Pero os recuerdo la evidencia: En una sociedad cien por cien capitalista, tus elecciones de consumo son las que marcan la diferencia y las que, en última instancia, pueden cambiar el mundo.

Hace años que utilizo los productos de Frosch y Froggy para la limpieza del hogar y la ropa. Y estoy muy contenta con los resultados. ¿Por qué me he decantado por esta marca alemana? Pues las razones son varias. Obviamente, una motivación de peso era apostar por la opción más respetuosa con el medio ambiente y con mi bienestar. Además, el precio de estos productos no me supone realizar un desembolso mayor que el que haría al comprar productos de otras marcas no ecológicas, vamos, que el coste es perfectamente asumible. Por último, su compra resulta cómoda, ya que los encuentras fácilmente en grandes superficies (yo los compro en Auchan) y si no, es fácil encargarlos vía Amazon.

Frosch es una marca que lleva décadas funcionando en Alemania y que se instauró en España en 1990. Todos unos pioneros 😉 Su fórmula es eficaz y limpia exactamente igual de bien que otras marcas comerciales que todos conocemos, pero utiliza principios activos naturales y tensioactivos de origen vegetal que son biodegradables y procedentes de plantaciones renovables, están libres de fosfatos, boratos, formaldehídos, ADT y compuesto organohalógenos, apuestan por materiales reciclados y reciclables, son veganos, realizan un uso consciente de la energía y tienen una estación propia de tratamiento de aguas para garantizar la mejor gestión de las aguas residuales. Vamos, que todas las empresas deberían ser como ellos, pero por desgracia, aún estamos lejos de ese ideal y es nuestro deber como ciudadanos conscientes, premiar a aquellos que demuestran implicación por un mundo mejor, y castigar a las compañías irresponsables.

Me consta que además de en España, se comercializa en varios países de Latinoamérica.

Mi propuesta es que si usáis marcas comerciales para la limpieza de vuestro hogar, vajilla y colada, os paséis a una ecológica. Frosch y Froggy son las que yo utilizo y estoy muy contenta con los resultados. Por supuesto, si vosotros utilizáis otras marcas, también respetuosas con el medioambiente y con las personas, os invito a compartirlo en comentarios 🙂 Si tan sólo convencemos a una persona más para que haga elecciones de consumo más responsables y conscientes, este post y este blog han merecido la pena 🙂

 

Peace & Love.

 

 

Luna D.

 

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