No sé si habéis escuchado hablar alguna vez de los sueños lúcidos o si incluso alguno de vosotros ha podido llegar a experimentarlos.

En realidad es algo muy simple: Tener sueños lúcidos consiste en ser conscientes de que estamos soñando, y, de esta manera, lograr algo de control sobre nuestro sueño.

En ocasiones, al tener una pesadilla, por ejemplo, puede pasar que nos despertemos de repente alterados. Resulta que nos encontrábamos tan inmersos en el sueño, lo estábamos sintiendo tan real, que el más mínimo sobresalto nos devuelve al estado de vigilia. Y qué rabia da despertar con esa sensación de ansiedad, miedo o tristeza por haber interiorizado profundamente las emociones que sentíamos al estar soñando, ¿verdad?

En el caso de tener sueños lúcidos, esto último no nos pasaría. Al ser conscientes de que se trata de un sueño, no lo viviríamos en un estado de realidad, por lo que no le daríamos más importancia de la debida a lo que nos puede estar sucediendo.

Ser capaces de tener sueños lúcidos es algo muy ventajoso. Ya hemos hablado en otras ocasiones del mundo misterioso de lo onírico. Y sí, los sueños aún son todo un misterio para nosotros, pero está claro (al menos para mí) que no se trata de algo trivial.

Bajo mi punto de vista, quizás, al soñar, entramos en un estado de conciencia ampliada… y quizás, sólo quizás, recibimos mensajes del inconsciente que nos pueden ser muy útiles en nuestro camino vital. Si nuestros sueños son lúcidos podremos interactuar en ellos, hacer preguntas y dirigir la acción de manera intencionada. Un sueño lúcido sería algo así como una videoconferencia en directo con tu guía espiritual, un viaje de ayahuasca sin tener que pasar por las experiencias de náuseas y malestar que produce la planta sagrada. ¿Quién se negaría a tener una oportunidad de este tipo? Yo no 😉 Por eso adoro dormir.

Existen algunos consejos que puedes llevar a cabo si quieres experimentar esta maravillosa manera de soñar. Uno muy bueno consiste en llevar un registro de tus sueños (el famoso “diario de sueños”), para ello tienes la aplicación para móvil Shadow, si te gustan las tecnologías… Y si no, cualquier cuaderno bonito en tu mesilla de noche te hará la función. Otro consejo sería programar el sueño: Esto es, decidir, antes de quedarte dormido, a dónde irás o qué acciones realizarás mientras duermes. Y por último, cómo no, la práctica de yoga nidra, puede ser súper útil, ya que básicamente, consiste en soñar sin llegar a dormirnos del todo.

Pues nada lunáticos: Ya tenéis deberes para esta noche. 🙂 Vamos a intentar tener algún sueño lúcido. La verdad es que hace semanas que no recuerdo ningún sueño interesante – aunque no dudo que los he tenido – y tengo bastantes ganas 😀

Photo: Brandi Eszlinger

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